· Actualizado el · vivienda, alquiler

¿Liberalizar el alquiler bajará los precios?

Lo que dice la teoría y lo que muestran los datos.

Cada vez que se debate cómo frenar la subida de los alquileres aparece la misma propuesta: «Si se liberaliza el alquiler, los precios bajarán».

El razonamiento tiene dos partes. Si se quitan los topes de precio y se dan más garantías a los propietarios frente a los impagos y las ocupaciones, muchos pisos vacíos o turísticos volverían al alquiler de larga duración. Y si los precios son libres, alquilar es rentable y atrae inversión para construir más. Con más oferta, el precio baja.

Lo esencial

  • Que la oferta importa es cierto, y algunos topes de precio la han reducido.
  • Pero las viviendas vacías no están donde más falta hacen, y muchas no están disponibles.
  • España ya liberalizó en 1985 y en 2013, y lo que pasó después no demuestra que liberalizar baje los precios, aunque tampoco lo descarta: cambiaron muchas otras cosas a la vez.
  • Los datos no permiten saber cuántos propietarios alquilarían con más garantías.

Lo que el relato del alquiler libre tiene de cierto

La oferta importa. Si hay más viviendas en alquiler para el mismo número de personas que las buscan, el precio tiende a bajar. Y la demanda ha crecido: según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, el 16,7 % de los hogares vivía de alquiler a precio de mercado en 2025, frente al 11 % en 2008.

Hay viviendas que podrían alquilarse. El Censo de 2021 contaba unos 3,8 millones de viviendas vacías y otros 2,5 millones de uso esporádico. En mayo de 2026 había, además, unas 341.000 viviendas turísticas.

Pero una vivienda vacía no es lo mismo que una vivienda disponible. El Censo solo cuenta las que apenas consumen electricidad, y no hay una cifra oficial para toda España de cuántas podrían salir al alquiler. Lo que sí sabemos es que casi la mitad de las vacías están en municipios de menos de 10.000 habitantes, y que donde más cuesta encontrar casa hay menos:

Viviendas vacías, en % del total

España (Censo 2021)14,4 %
Zonas tensionadas de Cataluña (Censo 2021)8,7 %
País Vasco (Censo 2021)6,5 %
País Vasco, vacías y fuera del mercado (encuesta 2023)2,4 %

Fuentes: INE, Censo 2021; Gobierno Vasco, Encuesta sobre el Uso de la Vivienda 2023. Las zonas tensionadas son los 140 municipios declarados en marzo de 2024, con unas 255.000 viviendas vacías.

El Gobierno Vasco lo mide con una encuesta, vivienda a vivienda. En 2023 encontró un 4,0 % de viviendas deshabitadas, pero una parte ya estaba en venta o en alquiler, y otra correspondía a traslados por trabajo, estudios o salud. Sin uso y fuera del mercado quedaban unas 25.400, el 2,4 %.

Y cuando se pregunta a los propietarios vascos para qué mantienen las viviendas que no son su residencia habitual, la mayoría no piensa en alquilarlas:

Para qué mantienen los propietarios las viviendas que no son su residencia habitual (País Vasco, 2023)

Segunda residencia42 %
Para sus hijos23,5 %
Para obtener rentas12 %

Fuente: Gobierno Vasco, Encuesta sobre el Uso de la Vivienda 2023. Cada propietario puede dar más de una respuesta. Es un dato de una sola comunidad.

La inseguridad pesa en algunos propietarios. Las cifras oficiales no permiten saber si los conflictos han aumentado:

18.300desalojos por alquiler en 2025, la mitad que en 2019 (CGPJ)
14.900denuncias por allanamiento y usurpación en 2025, por debajo del máximo de 17.300 de 2021 (Interior)

Pero estas cifras cuentan desalojos y denuncias, no impagos ni ocupaciones. Que haya menos desalojos puede deberse a que hay menos problemas o a que desalojar es más difícil. Las denuncias, además, incluyen inmuebles que no son vivienda, y se multiplicaron por cinco entre 2010 y 2021. Tampoco hay un dato oficial publicado de cuánto tarda un desahucio. Lo más cercano es que los asuntos civiles de los juzgados de primera instancia, en conjunto, duraban de media 9,2 meses en 2025, frente a 7,7 en 2022, según el Consejo General del Poder Judicial: la justicia civil es más lenta, aunque el dato no distingue los desahucios.

Desde 2020, una norma aprobada en la pandemia permite suspender el desahucio de hogares vulnerables sin alternativa de vivienda, por impago o por fin de contrato. Estuvo en vigor hasta el 31 de diciembre de 2025: el Congreso derogó las dos prórrogas siguientes en enero y febrero de 2026. Coincide en el tiempo con la caída de los desalojos, pero no sabemos qué parte explica. El Consejo General del Poder Judicial solo publica las suspensiones desde finales de 2025: en el último trimestre de ese año, los juzgados civiles suspendieron 472 desalojos por vulnerabilidad, 221 con esta norma, mientras practicaban unos 3.800 por alquiler.

Los topes de precio pueden reducir la oferta. Los estudios más citados lo encuentran en algunos casos, pero no en todos:

Dónde Qué se hizo Precios Oferta
San Francisco, 1994 Limitar la subida anual al inquilino que ya vive en el piso, en edificios pequeños anteriores a 1980 Los alquileres de toda la ciudad subieron un 5,1 %, según la estimación de los autores Los propietarios afectados la redujeron un 15 %
Berlín, 2020 Congelar y limitar los alquileres; el Constitucional alemán anuló la ley un año después Bajaron los precios anunciados, y subieron en los municipios vecinos Bajó el número de pisos anunciados
Cataluña, 2020 Limitar la renta de los contratos nuevos en zonas de mercado tenso Los alquileres pagados bajaron entre un 4 % y un 6 % No se encontraron pruebas de que bajara

En San Francisco, además, los inquilinos protegidos tenían casi un 20 % más de probabilidades de seguir en su casa. Las tres políticas eran distintas: lo que hace un tope depende de cómo se diseña.

Lo que el relato deja fuera

1. Construir no es inmediato

La nueva oferta que promete la liberalización no llega de un día para otro: hace falta suelo, una licencia y la obra. No hemos encontrado una estadística oficial publicada sobre cuánto tarda el proceso; el Ministerio pregunta la duración prevista de cada obra, pero no publica el dato. Mientras tanto, los inquilinos pagan el precio de hoy.

2. Quien necesita casa no puede esperar

La vivienda es una necesidad: aunque suba el precio, hay que seguir viviendo en algún sitio. Y en España el alquiler pesa mucho más que en Europa:

Personas que dedican a la vivienda más del 40 % de su renta disponible (2025)

Inquilinos, España26,8 %
Inquilinos, Unión Europea18,6 %
Con hipoteca, España3,4 %

Fuente: Eurostat, a partir de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. Inquilinos de alquiler a precio de mercado.

Este porcentaje ha bajado desde el 40,9 % de 2021, sobre todo entre 2022 y 2023. No hemos encontrado una explicación oficial, pero coincide con una fuerte subida de los ingresos de los inquilinos: su renta neta media pasó de unos 23.300 euros en 2021 a unos 31.700 en 2025, un 36 % más, frente a un 28 % del conjunto de hogares. La encuesta no permite saber si los inquilinos ganan más o si han entrado en el alquiler hogares con más renta.

La media, además, esconde a quien peor lo pasa. Según el Banco de España, el hogar inquilino mediano dedicaba a la vivienda el 22,5 % de su renta bruta en 2022, menos que el 25,5 % de 2011. Pero en el 20 % de hogares con menos renta, el alquiler se llevaba cerca del 45 %, una proporción que ha crecido en las dos últimas décadas.

Y quien más depende del alquiler es quien tiene menos margen. En 2025, casi dos de cada tres hogares encabezados por una persona de fuera de la Unión Europea vivían de alquiler a precio de mercado, frente a uno de cada nueve encabezados por un español. Para quien firmaba un contrato nuevo, el alquiler subió un 19 % entre 2021 y 2024, y el salario, un 13 %.

3. Lo que pasó cuando España liberalizó o reguló

España ya ha probado las dos cosas:

1985 · Duración libre

Se suprime la prórroga forzosa. El decreto preveía que la medida «estimulará la construcción de viviendas y locales destinados a alquiler».

1994 · Cinco años

Duración mínima de cinco años, prorrogable hasta tres más, y subida anual limitada al IPC durante esos cinco años.

2013 · Tres años

Duración mínima de tres años, más uno de prórroga, y subida anual pactada entre las partes, «con objeto de dinamizar el mercado del alquiler». Los precios bajaron un año más y luego subieron: un 5,7 % entre 2013 y 2018. Los hogares de alquiler a precio de mercado pasaron del 12,9 % al 14,8 %.

2019 · Vuelta a cinco años

Cinco años de duración mínima, siete si el propietario es una empresa, y subida anual limitada al IPC. Entre 2019 y 2023, los precios subieron un 7,9 % y los hogares de alquiler se mantuvieron en torno al 15 %.

2023 · Zonas tensionadas

En ellas, la renta de un contrato nuevo no puede superar la del anterior, ni la de los grandes propietarios un índice de referencia. En 2024, los precios subieron un 3,5 % y los hogares de alquiler llegaron al 17 %.

Tras la liberalización de 1985, el alquiler no ganó peso, sino que lo perdió:

Viviendas principales en alquiler, en % del total

198118,8 %
199113,9 %
200111,4 %
201113,5 %
202116,1 %

Fuente: INE, censos de 1981 a 2021.

Estos datos no permiten atribuir los cambios a las leyes. Cada etapa coincidió con otras cosas, como la crisis de 2008, la pandemia, la inflación, los tipos de interés o el crecimiento de la población, y los datos son de toda España, mientras que los topes de 2023 solo se aplican en las zonas que se declaran tensionadas. Lo único que muestran es que ninguna de las dos posturas puede apoyarse en ellos: a la liberalización de 1985 no le siguió un aumento del alquiler, ni a la de 2013 una bajada sostenida de los precios, pero tras las regulaciones de 2019 y 2023 tampoco se redujo el peso del alquiler.

Cataluña permite comparar zonas con topes y sin ellos. Una ley catalana limitó la renta de los contratos nuevos desde septiembre de 2020, hasta que el Tribunal Constitucional la anuló en marzo de 2022. Con la ley estatal, 140 municipios catalanes son zona tensionada desde marzo de 2024, y otros 131 desde octubre. El registro de fianzas del Incasòl permite comparar los 140 primeros con los municipios no tensionados, entre 2023 y 2025:

+3,4 %renta de los contratos nuevos en los municipios tensionados, hasta unos 900 € al mes
+9,8 %renta en los no tensionados, hasta unos 620 € al mes
−21 %contratos registrados en los tensionados, de unos 115.600 a 91.700; en los demás, estables en unos 7.200

Cada cifra coincide con lo que anuncia una de las dos posturas. Pero hay matices para las dos:

4. Hacia dónde se va la oferta

Cuando se regula un tipo de alquiler, parte de la oferta puede pasar a otro que no lo está, como el de temporada o el turístico. Y cuando se liberaliza, nada garantiza que vuelva al de larga duración.

No hay una estadística oficial de contratos de temporada. El único dato es el registro de alquileres de corta duración, obligatorio desde julio de 2025 para anunciarse en plataformas digitales. A 7 de julio de 2025 había 53.018 solicitudes de alquiler de temporada en España: 16.928 en Cataluña, 14.783 en la Comunitat Valenciana y 13.355 en la Comunidad de Madrid; solo en la ciudad de Barcelona, unas 13.300. Es una foto de un único momento, y no dice cuántos de esos pisos estaban antes en alquiler de larga duración. Por eso no permite saber si los contratos que faltan en las zonas tensionadas se han ido al alquiler de temporada.

En resumen: qué es verdad y qué no

Es verdad

  • La oferta importa, y la demanda de alquiler ha crecido: del 11 % de los hogares en 2008 al 16,7 % en 2025.
  • Algunos topes han reducido la oferta, como en San Francisco y en Berlín.
  • En las zonas tensionadas de Cataluña se registran un 21 % menos de contratos nuevos, aunque la caída ya venía de antes.

No es verdad, o es exagerado

  • Que los 3,8 millones de viviendas vacías estén esperando a alquilarse. Casi la mitad están en municipios pequeños, y donde hay más presión hay menos.
  • Que esté demostrado que liberalizar baja los precios. Los precedentes de 1985 y 2013 no lo muestran, aunque tampoco lo descartan, porque cambiaron muchas otras cosas a la vez.
  • Que todo tope reduzca la oferta. En Cataluña, la ley de 2020 bajó los alquileres entre un 4 % y un 6 % sin pruebas de que hubiera menos oferta.

No lo sabemos, porque las estadísticas no lo miden bien

  • Si, con más garantías, los propietarios alquilarían sus pisos vacíos.
  • Si hay más o menos impagos y ocupaciones: los datos cuentan desalojos y denuncias.
  • Si los contratos que faltan en las zonas tensionadas se han ido al alquiler de temporada.
  • Cuánto tarda en llegar la vivienda nueva.

Un dato para comparar: en los municipios tensionados de Cataluña, la renta de los contratos nuevos subió un 3,4 % entre 2023 y 2025; en los demás, un 9,8 %. Pero en los tensionados se registraron un 21 % menos de contratos.

La conclusión: liberalizar no garantiza que bajen los precios, y regular tampoco sale gratis. Lo que hace cada medida depende de cómo se diseña y de dónde se aplica. Mientras tanto, los hogares inquilinos con menos renta ya dedican cerca del 45 % de su renta bruta al alquiler.

Cómo funciona la trampa

Es un caso de la causa única: reducir un problema con varias causas a la que encaja con la solución propuesta. El discurso explica la subida del alquiler solo por la falta de oferta, y la falta de oferta solo por los topes y la inseguridad de los propietarios. Funciona en tres pasos:

  1. Parte de algo cierto: con más oferta, el precio tiende a bajar, y algunos topes han reducido la oferta.
  2. Deja fuera las otras causas: que la demanda ha crecido, que las viviendas vacías no están donde hacen falta ni están todas disponibles, y que construir no es inmediato.
  3. Presenta la solución como segura: aunque los precedentes de 1985 y 2013 no la demuestran y nadie sabe cuántos propietarios alquilarían con más garantías.

Otras trampas que conviene evitar al leer estos datos

Cómo detectarlo la próxima vez

Inercia y cambio

Lo que de verdad no sabemos. Cuántos propietarios alquilarían sus pisos vacíos si tuvieran más garantías, y si los contratos que faltan en las zonas tensionadas se han ido al alquiler de temporada o reflejan que la gente se muda menos. Son justo los datos que decidirían el debate, y ninguna estadística oficial los recoge.

Dónde está el problema. No en elegir entre precios libres o regulados, sino en quién paga mientras llega la nueva oferta: los hogares inquilinos con menos renta, que ya dedican cerca del 45 % de su renta bruta al alquiler.

Las preguntas que habría que hacer.

  • ¿Qué haría falta para que un propietario con un piso vacío lo alquilara, y cuántos lo harían?
  • ¿La caída de contratos en las zonas tensionadas es menos oferta o menos mudanzas?
  • ¿Qué medidas reducen el esfuerzo de los hogares con menos renta en los próximos años, y no solo cuando lleguen las viviendas nuevas?

En nuestra opinión, el discurso de la liberalización ofrece una solución sencilla a un problema que no lo es. Los datos no muestran que liberalizar los precios sirva para bajarlos, y sí muestran que la espera la pagan sobre todo los hogares con menos renta, para quienes la vivienda ya es una carga muy pesada.

Tampoco creemos que los topes basten por sí solos: si no hay más vivienda asequible, un tope reparte lo que hay, pero no lo amplía. Por eso pensamos que la pregunta no debería ser «topes o libertad», sino qué combinación de vivienda pública, regulación y límites a los usos que retiran pisos del alquiler habitual protege mejor el derecho a la vivienda de quienes más lo necesitan.

Fuentes

Correcciones

  • 9 de octubre de 2026 · Precedentes, causas y equilibrio entre posturas. Recibimos una crítica según la cual el artículo usaba los precedentes de 1985 y 2013 de forma selectiva para descartar la liberalización; atribuía a las leyes de 2019 y 2023 cambios de precios sin tener en cuenta la inflación, el crecimiento de la población o los tipos de interés; matizaba más los datos desfavorables a la regulación que los favorables, y restaba importancia a la inseguridad de los pequeños propietarios. Tenía parte de razón. El cuerpo ya advertía que los datos no permiten atribuir los cambios a las leyes, pero «Lo esencial», el resumen y «Cómo funciona la trampa» usaban los precedentes como si lo demostraran, que es confundir coincidencia con causa; la advertencia no citaba la inflación, los tipos ni la población, y el resultado de Cataluña favorable a los topes no llevaba los mismos matices que el desfavorable. No compartimos que el artículo despache la inseguridad: está en «Lo que tiene de cierto» y en lo que no sabemos; pero la frase que presentaba las cifras sonaba a descartarla, y hemos añadido lo único que publica el Consejo General del Poder Judicial sobre la duración de los asuntos civiles. Las frases cambiadas decían:
    • En «Lo esencial»: «España ya liberalizó en 1985 y en 2013. Después de la primera, el alquiler perdió peso; después de la segunda, los precios no bajaron de forma sostenida».
    • En «La inseguridad pesa en algunos propietarios»: «Las cifras oficiales no muestran un aumento de los conflictos en los últimos años».
    • En la advertencia tras la línea de tiempo: «Cada etapa coincidió con otras cosas, como la crisis de 2008 o la pandemia» y «Lo que sí muestran es que a la liberalización de 1985 no le siguió un aumento del alquiler, ni a la de 2013 una bajada sostenida de los precios».
    • En el resumen: «Que liberalizar baje los precios. Tras la reforma de 2013 subieron un 5,7 % hasta 2018, y tras la de 1985 el alquiler perdió peso».
    • En «Cómo funciona la trampa»: «aunque los precedentes de 1985 y 2013 no la respaldan».
  • 9 de octubre de 2026 · Otras mejoras. Sin cambiar ninguna cifra, hemos reorganizado el cierre «Inercia y cambio» y lo hemos destacado en un recuadro.