· vivienda, cherry picking

¿Hace falta construir más?

Una verdad a medias.

Hay una frase que se repite en tertulias, ruedas de prensa y columnas de opinión cada vez que sube el precio de la vivienda: «El problema es que no se construye lo suficiente». Le siguen las explicaciones habituales: falta suelo urbanizable, las licencias tardan demasiado y la burocracia asfixia a los promotores. La conclusión parece de sentido común. Si hay más demanda que oferta, los precios suben, así que hay que construir más.

El argumento no es falso. Ese es el problema. Es verdad a medias, y la mitad que se omite cambia la conclusión.

Lo que el relato de la escasez tiene de cierto

Empecemos por reconocer lo que tiene de cierto. La honestidad intelectual obliga, y además así se entiende por qué el relato convence.

Se construye mucho menos que antes. Tras el estallido de la burbuja, la construcción se desplomó: las viviendas libres iniciadas pasaron de 664.923 en 2006 a 29.232 en 2013, un 96 % menos. En 2025 fueron 121.827.

Aun así, conviene hacerse ya una de las preguntas que proponemos al final: ¿con qué periodo se compara? 2006 fue el año álgido de la burbuja. Si la referencia es la media de 1991–1997, antes de la burbuja, en 2025 se iniciaron la mitad de viviendas, contando libres y protegidas, y se terminaron algo más de un tercio. El déficit existe, pero es menor de lo que sugiere la comparación con el pico.

Los hogares crecen más deprisa que las viviendas. Entre el 1 de enero de 2021 y el 1 de enero de 2026, España ganó 1.222.836 hogares, unos 245.000 al año; la mitad de ellos, de una sola persona. En esos cinco años se terminaron 468.223 viviendas nuevas: algo más de un tercio de los hogares creados.

Ese aumento de hogares tiene dos causas. Cerca de un tercio se debe a que vivimos en hogares más pequeños: la misma población se reparte en más hogares. El resto se debe a que hay más población, y ese crecimiento ha venido de personas nacidas en el extranjero: las que viven en hogares aumentaron en 2,7 millones, mientras que las nacidas en España disminuyeron en 600.000.

Esa demanda se nota sobre todo en el alquiler. Según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, en 2025 casi dos de cada tres hogares encabezados por una persona de fuera de la Unión Europea vivían de alquiler a precio de mercado, frente a uno de cada nueve hogares encabezados por un español.

La presión no es igual en todas partes. En las ciudades de más de 250.000 habitantes solo estaba vacía el 7,5 % de las viviendas en 2021, frente al 14,4 % de media y a un tercio en los municipios de menos de 1.000 habitantes. En las ciudades grandes queda mucho menos margen.

Hasta aquí, el argumento se sostiene. El problema empieza con lo que no se cuenta.

Lo que el relato deja fuera

1. Las viviendas que ya existen

Si el problema fuera solo de cantidad, cabría esperar pocas viviendas vacías. No es así. Según el Censo de 2021, unos 3,8 millones de viviendas, el 14,4 % del total, estaban vacías: no tenían contrato de luz o consumían en todo el año menos de lo que gastaría una vivienda habitada quince días.

Conviene matizar: no todas esas viviendas están donde hacen falta ni en condiciones de habitarse. Casi la mitad están en municipios de menos de 10.000 habitantes. Aun así, en las ciudades de más de 250.000 habitantes había unas 400.000 viviendas vacías, el 7,5 % de su parque. El relato de la escasez no explica por qué hay viviendas vacías también en las grandes ciudades.

2. El uso al que se destinan

Una vivienda nueva no es necesariamente un hogar nuevo. Puede acabar como piso turístico, como segunda residencia o quedarse vacía.

Los pisos turísticos son, en el conjunto del país, pocos: unos 341.000 en mayo de 2026, el 1,3 % de todas las viviendas, según la estadística experimental del INE, que rastrea los anuncios de las principales plataformas. Pero se concentran en ciertos lugares: son el 4,2 % de las viviendas en Benidorm, el 3,2 % en Málaga y el 2,6 % en Cádiz. Y dentro de cada ciudad hay diferencias entre barrios que esta estadística no mide.

Las segundas residencias y otras viviendas de uso esporádico pesan bastante más: el Censo de 2021 contaba 2,5 millones, el 9,4 % del parque.

Construir más donde una parte de la oferta se desvía a usos no residenciales, sobre todo en las ciudades donde esos usos se concentran, puede no abaratar la vivienda para quien busca dónde vivir.

3. Quién compra

El relato habla de «la demanda» como si fuera un bloque homogéneo de familias que buscan casa. Pero no es lo mismo una familia que compra su vivienda habitual que un fondo de inversión, una sociedad patrimonial o un particular que compra su tercer piso para alquilarlo. El problema es que las estadísticas apenas permiten separarlos.

Lo que sí se ve es la compra por parte de empresas. En 2025, las personas jurídicas, como empresas, fondos o sociedades patrimoniales, hicieron el 11,33 % de las compraventas de vivienda inscritas. Es el cuarto año seguido de subida, aunque lejos del 22 % de 2014. Como medida de la inversión, la cifra se queda corta: el particular que compra su tercer piso cuenta como persona física, igual que una familia.

Mirar la nacionalidad del comprador tampoco resuelve la duda. Según los notarios, los extranjeros hicieron en 2025 el 18,8 % de las compraventas de vivienda libre, pero casi dos tercios de ellos viven en España. Los no residentes, el perfil que más se asocia a la segunda residencia y a la inversión, fueron el 7,2 % del total, menos que el 10,5 % de 2014.

La diferencia importa porque quien compra para invertir no decide solo por la necesidad de un techo, sino también por la rentabilidad que espera frente a otras inversiones.

4. La relación entre precios y salarios

El debate se centra en la oferta, pero que una vivienda sea accesible depende de dos cosas: lo que cuesta y lo que gana quien la necesita.

Entre 2015 y 2024, el precio de compra subió un 60 % y el salario mediano, un 26 %: los precios crecieron más del doble que los sueldos. En 2025 subieron casi un 13 % más. El alquiler parece más contenido, pero la cifra general mezcla contratos antiguos y nuevos. Para quien firmaba un contrato nuevo, el alquiler subió un 19 % entre 2021 y 2024, frente a un 13 % del salario.

Aquí también importa el año de partida. Comparados con 2008, en plena burbuja, en 2024 los precios solo habían subido un 8 % y los salarios, un 34 %. En 2024, la vivienda todavía no era tan cara, en relación con los sueldos, como en la burbuja; lo preocupante es lo deprisa que se encarece desde 2015.

Construir poco ayuda a explicar la subida, pero no basta: entre 2008 y 2013, en plena crisis, se construyó cada vez menos y los precios bajaron un 35 %. Los precios dependen también de la demanda: cuánta gente necesita vivienda, cuánto gana y si puede conseguir crédito.

Si los precios crecen mucho más deprisa que los salarios, construir más ayudará poco si lo que se construye sigue fuera del alcance de la mayoría.

5. El parque de vivienda social

Por último, una comparación que ayuda a entender el problema: el peso de la vivienda social en España frente a otros países europeos. Según la OCDE, la vivienda social de alquiler ronda en España el 1 % del parque, unas 290.000 viviendas, frente a una media del 8 % en la Unión Europea. En los Países Bajos ronda el 34 %; en Austria, el 24 %; en Dinamarca, el 21 %, y en Francia, el 14 %. España está en el grupo de cola, junto a Portugal y los países bálticos.

No se trata solo de cuánto se construye, sino de qué se construye y para quién.

En resumen: qué es verdad y qué no

Es verdad

  • Se construye mucho menos que antes de la crisis de 2008, y menos de lo que crece el número de hogares: en los últimos cinco años se ha terminado algo más de una vivienda nueva por cada tres hogares nuevos.
  • En las grandes ciudades hay mucho menos margen: solo 7 de cada 100 viviendas estaban vacías, frente a una de cada tres en los pueblos más pequeños.
  • Comprar una casa, o firmar un alquiler nuevo, se encarece más deprisa que los sueldos desde 2015, en los mismos años en que se ha construido menos de lo que crecían los hogares.
  • La inmigración aumenta la necesidad de vivienda. En los últimos años, la población de España solo ha crecido gracias a las personas que llegan de fuera, y ese crecimiento explica la mayor parte de los hogares nuevos; el resto se debe a que vivimos en hogares más pequeños. Esa necesidad se concentra en el alquiler, donde los contratos nuevos suben más deprisa que los sueldos.

No es verdad, o es exagerado

  • Que el único problema sea que se construye poco. Hay unos 3,8 millones de viviendas vacías, aunque casi la mitad están en pueblos pequeños, y otros 2,5 millones que solo se usan de uno a tres meses al año.
  • Que la crisis se deba sobre todo a los pisos turísticos. Son algo más del 1 % de todas las viviendas, aunque en algunas ciudades pesan bastante más.
  • Que el problema sean los extranjeros que compran casas sin vivir aquí. Hacen unas 7 de cada 100 compras, y cada vez menos. La mayoría de los extranjeros que compran vivienda viven en España.
  • Que la vivienda nunca haya sido tan cara en relación con los sueldos. En 2024 todavía no lo era tanto como en la burbuja de 2008. Lo preocupante es lo deprisa que se encarece desde 2015.

No lo sabemos, porque las estadísticas no lo miden bien

  • Cuántas viviendas compran particulares para invertir: en las cifras oficiales cuentan igual que una familia que compra su casa.
  • Cuántos pisos turísticos hay en cada barrio.

Un dato para comparar: en España, solo 1 de cada 100 viviendas es de alquiler social; en la media de la Unión Europea son 8 de cada 100.

La conclusión: hace falta construir más, pero no basta. Importa también qué se construye y para quién, porque la nueva demanda se concentra en el alquiler y en España apenas hay alquiler social. E importan lo que pasa con las viviendas que ya existen y lo que ganan quienes buscan casa. Quien solo habla de construir cuenta solo una parte del problema.

Cómo funciona la trampa

Es un caso de cherry picking: elegir los datos que convienen y dejar fuera los que complican la conclusión. Aquí, el mecanismo tiene tres pasos:

  1. Se elige una variable cierta, la caída de la construcción, y se presenta como la única causa.
  2. Se omiten las variables que complican el cuadro: viviendas vacías, usos no residenciales, compra con fines de inversión, salarios y vivienda social.
  3. Se deriva una solución que parece neutral: liberalizar suelo y acelerar licencias. Puede ayudar a construir más, pero por sí sola no responde al resto de causas.

El resultado es la causa única: un problema con varias causas —cuánto se construye, pero también para qué se usan las viviendas, quién las compra, cuánto cuestan frente a los sueldos y cuánta vivienda social hay— se presenta como si tuviera una sola: la cantidad. Y reducido a una cifra, parece un problema técnico, sin decisiones de por medio sobre qué vivienda se quiere y para quién.

Otras trampas que conviene evitar al leer estos datos

No las atribuimos al relato de la escasez, pero aparecen en cuanto se manejan estas cifras:

Cómo detectarlo la próxima vez

Ante cualquier argumento sobre la vivienda, o sobre cualquier otro asunto, conviene hacerse cuatro preguntas:

Inercia y cambio

En nuestra opinión, el relato de la escasez es inercia en estado puro. Reconoce el síntoma, que hay pocas viviendas al alcance, pero lo explica de forma que la única respuesta parezca construir más, sin preguntarse para quién.

El cambio empieza por ampliar el marco. Si la vivienda es un derecho, la pregunta no puede ser solo cuántas se construyen. También hay que preguntarse cuántas personas pueden vivir en ellas.

Fuentes

  • Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, estadísticas de vivienda libre: tabla 3.1 (viviendas libres iniciadas) y tabla 3.2 (viviendas libres terminadas), 1991–2025, en formato Excel. El Ministerio indica que son datos estimados.
  • Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, estadísticas de vivienda protegida: tabla 1.3 (calificaciones provisionales) y tabla 1.6 (calificaciones definitivas), 1991–2025, en formato Excel.
  • Tablas consultadas el 8 de octubre de 2026. 2025 es el último año publicado: el Ministerio no lo marca como provisional, pero sus estimaciones pueden revisarse en ediciones posteriores.
  • INE, Estadística Continua de Población: tablas 60131 (hogares por tamaño), 60126 (población en viviendas familiares por lugar de nacimiento) y 60132 (tamaño medio del hogar), 2021–2026, consultadas el 8 de octubre de 2026. El INE publica estos datos como provisionales. El reparto del aumento de hogares es una estimación nuestra: separa el efecto del crecimiento de la población del de la reducción del tamaño medio del hogar, y supone que la población nueva forma hogares del tamaño medio. La población nacida en España incluye a los hijos de inmigrantes nacidos aquí.
  • INE, Censo de Población y Viviendas 2021: nota de prensa de resultados sobre hogares y viviendas (junio de 2023) y tabla «Viviendas según su intensidad de uso», consultadas el 8 de octubre de 2026. El INE clasifica una vivienda como vacía por su consumo eléctrico, no por su estado. La tabla, revisada en 2026, da 3.828.307 viviendas vacías, frente a las 3.837.328 de la nota de prensa; el reparto por tamaño de municipio procede de la nota.
  • INE, estadística experimental «Medición del número de viviendas turísticas en España y su capacidad»: tablas 39364 a 39366, datos de mayo de 2026, consultadas el 8 de octubre de 2026. Es una estadística experimental basada en los anuncios de las tres plataformas más usadas, depurados de duplicados; el porcentaje se calcula sobre el total de viviendas censadas. Desde 2024 los meses de referencia son mayo y noviembre, por lo que solo se comparan periodos del mismo mes.
  • INE: Índice de Precios de Vivienda, medias anuales (tabla 79540); Encuesta Anual de Estructura Salarial, ganancia bruta anual por trabajador (tabla 28191, último año definitivo 2024); Índice de Precios de Vivienda en Alquiler (tablas 59056 y 59004, hasta 2024). Consultadas el 8 de octubre de 2026. Los índices miden la variación de los precios, no su nivel. El salario no incluye a los trabajadores autónomos. El índice de alquiler se elabora con datos fiscales e incluye contratos antiguos; el de nuevos contratos solo se publica desde 2021.
  • INE, Encuesta de Condiciones de Vida: tabla 9995, «Hogares por régimen de tenencia de la vivienda y nacionalidad de la persona de referencia», datos de 2025, consultada el 8 de octubre de 2026. Clasifica los hogares por la nacionalidad de la persona de referencia, no por su lugar de nacimiento: quien se ha nacionalizado cuenta como español. Es una encuesta por muestreo; los grupos de extranjeros tienen más margen de error.
  • Colegio de Registradores, Estadística Registral Inmobiliaria. Anuario 2025 (PDF), capítulo 7 (compraventas por tipo de adquirente), consultado el 8 de octubre de 2026. Se refiere a las compraventas inscritas en el Registro de la Propiedad.
  • Consejo General del Notariado, compraventa de vivienda por extranjeros, segundo semestre de 2025 y su anexo de series estadísticas (Excel), consultados el 8 de octubre de 2026. Se refiere a las compraventas de vivienda libre autorizadas ante notario y distingue entre compradores residentes y no residentes. Los porcentajes anuales suman los dos semestres. Las cifras de los últimos semestres son preliminares y pueden revisarse.
  • OCDE, Affordable Housing Database, indicador PH4.2 «Social rental housing stock» (PDF), actualizado el 24 de noviembre de 2025 y consultado el 8 de octubre de 2026. Cuenta solo la vivienda social de alquiler. El año disponible varía según el país (entre 2016 y 2022; para España, 2019) y las definiciones nacionales no son homogéneas. Según la OCDE, la cifra de España puede incluir otras viviendas a renta reducida, como las cedidas por empleadores.